viernes, 8 de octubre de 2010

Pesadilla en la Calle Elm (A Nightmare on Elm Street, 2010)

A meses de su estreno descubrí que mucha gente todavía no se atrevió a mirarla. Tienen el mismo prejuicio que yo, y con razón. La experiencia indica que la gran mayoría de las remakes (en el amplio sentido del término, es decir, tanto de películas como de series de tv) son basura. Hay honrosas excepciones como el caso de la excelente Halloween de Rob Zombie (la primera, no la segunda que fue una inexplicable e inesperada mierda), pero en su mayoría son engendros paridos por ambiciosos productores sin escrúpulos o por directores kamikazes faltos de ideas que se agarran de un clásico para figurar.

Y a veces surgen cosas como esta película, que no honran al viejo éxito pero que tampoco son el desastre que uno teme.

El argumento es basicamente el mismo que el del original dirigido por Wes Craven en 1984. Un grupo de adolescentes tiene pesadillas recurrentes con un personaje de rostro quemado y guantes terminados en cuchillos de nombre Freddy. La realidad se confunde con el mundo de los sueños y uno a uno van muriendo de la forma más horrenda. Los dos jóvenes más despiertos (cuac!) descubren que hay una relación entre las víctimas y un hecho criminal cometido por sus propios padres. Mientras buscan detener los asesinatos, se inyectan litros de adrenalina y toman pastillas de todos los colores para mantenerse despiertos.


Como estamos ante la nueva versión de un Clásico con mayúsculas, las comparaciones no sólo son inevitables, sinó obligatorias. Por eso decidí responder una serie de preguntas concretas para que cada uno decida si vale la pena pagar por verla.


¿Era necesaria?
No, en absoluto. No hay reinterpretaciones ni puntos de vista novedosos que la justifiquen.



Actores nuevos vs actores originales
Katie Cassidy interpreta a Kris Fowles, personaje similar al de Tina Grey en la versión de los ochentas y que estuviera a cargo de Amanda Wyss. Ellas son las primeras mujeres en padecer a Freddy Krueger y las que acaparan la atención durante el primer cuarto de hora de película. El veredicto es unánime: Cassidy no sólo es más linda, también le dá más profundidad a la chica que empieza a sospechar que algo huele mal en Springwood. Esta actriz fue un sexy demonio en la tercer temporada de la serie Supernatural.

En cambio Heather Langenkamp, la Nancy original, no llega a ser destronada por la nueva que tiene otro apellido y hielo en las venas. Rooney Mara es la actriz escogida, inexplicablemente, para darle vida a un personaje que no llega a comprender. Toda la película se la pasa con cara de nada. Cuando está contenta. Cuando está triste. Cuando está asustada. Una desafortunada elección que perjudica a la historia.



¿Cuál Freddy es mejor?
El de Robert Englund, sin dudas. Su carisma único y su cínico sentido del humor lo convirtieron en uno de los monstruos más queridos de los últimos tiempos. El que encarna Jackie Earle Haley (Rorschach en Watchmen) es en cambio convencional, poco amenazante y sin gracia. Hasta su maquillaje carece de identidad.

¿Es una copia fiel del original?
Hasta cierto punto, y eso es un mérito. Algunas escenas emblemáticas se repiten (el guante en la bañera, el chorro de sangre en el techo del dormitorio aunque con modificaciones), pero en general cambian los nombres, los personajes (Nancy no tiene padre policía), y las situaciones que enfrentan los jóvenes. Incluye además un tramo importante donde se narra el origen de Freddy, algo que no estaba en la primera y que se mostraba recién en la serie de televisión emitida a fines de los ochentas. Todos cambios que se agradecen, porque no tendría sentido repetir escena por escena lo que ya vimos mil veces.



¿Asusta?
No. Y no es porque conozcamos la historia de antemano. El gran problema es que el director Samuel Bayer (un tipo que solo ha dirigido videoclips) no sabe recrear el ambiente opresivo de una pesadilla, algo que sí conseguía, y maravillosamente, Wes Craven.



¿Merece que le dediquemos una hora y media de nuestro tiempo?
Saquen sus conclusiones en base a lo que les conté hasta acá. Michael Bay en la producción me provocaba dolor de panza. Sin embargo encontré un film que, a pesar de sus defectos, entretiene y no traiciona el espíritu de la saga. Es difícil de recomendar. Ustedes deberán asumir el riesgo.



Curiosidades varias:
Robert Englund no repitió el papel que lo lanzó a la fama porque estaba filmando dos películas. Como ya está confirmada una secuela a estrenarse en el 2011, podría participar siempre que Jackie Earle Haley lo permita (aunque parece poco probable). La va a dirigir Ronni Yu y será en 3D. Uno de los cambios conceptuales más importantes tiene que ver con la calle que le da nombre al film: en la misma vivía Freddy antes de morir, pero en esta versión sólo vive una de las chicas.

Trailer




¡ASÍ SÍ!: Se escucha cada tanto la banda sonora original. Inconfundible y genial.


¡ASÍ NO!: Un Freddy deslucido y una protagonista sin ganas de actuar.