lunes, 4 de octubre de 2010

Agente Salt (Salt, 2010)

Dos géneros son los que primordialmente han ayudado a construir la carrera cinematográfica de Angelina Jolie: el drama y la acción. Que el primero sea el adecuado para ella no nos interesa plantearlo en esta ocasión. Que el segundo le calza a la perfección, está fuera de discusión. Y en Salt lo demuestra desde el primer minuto. La chica (no tan chica) ha sido forzada a correr, saltar, tirarse al piso y recibir golpes de puño desde el primer minuto y lo hace sin emitir una queja.

La trama se desarrolla horas antes del velatorio del videpresidente de los EEUU. Un desertor ruso se presenta en la CIA revelando que existe un inminente plan para asesinar al presidente ruso durante la ceremonia fúnebre. La agente Salt es la encargada de tomarle declaración, pero cuando está a punto de desestimar los dichos del ruso, éste la acusa de ser una espía de su país. Ella escapa al no tener noticias de su prometido, un especialista en arácnidos que podría haber sido secuestrado por los extranjeros. Grave error, ya que tal determinación levantará todas las sospechas sobre ella y en segundos tendrá a la CIA y al FBI tras sus pasos.

La rubia...

La primera mitad de la película es casi impecable. El director Phillip Noyce (El coleccionista de huesos) juega a la perfección con la ambigüedad del personaje. ¿Está siendo Salt víctima de una trampa? ¿O es efectivamente una agente rusa encubierta? A golpes de flashbacks se nos dan pistas que contribuyen a confundir y a aumentar la intriga de manera inteligente. Las escenas de persecución son intensas, inverosímiles, y nos mantienen aferrados a la butaca como pocas películas pueden lograrlo.

La morocha...

Sobre la mitad del film ocurre el evento que devela el misterio de la agente, pero no se preocupen que sé guardarlo muy bien. Lamentablemente el giro que toma la historia a partir de ahí opaca el buen trabajo anterior. Si había momentos de excesos que dejábamos pasar gracias a la perfecta combinación de intriga y acción, acá se multiplican de tal manera que son imposibles de disimular. Como en un capítulo de “24”, los guionistas apelan a los golpes de efecto y vueltas de tuerca que destruyen el clima de la primera parte. Y más que antes, Angelina resiste explosiones, caídas por huecos de ascensores y trompadas sin siquiera despeinarse. Incluso hay una escena que remite de manera evidente a Terminator, en cámara lenta y con una música muy parecida, dejando en claro las intenciones del director (sin revelar mucho, es el momento en que Salt avanza con muchas granadas en sus manos).

El...hombre, ejem...

Es difícil decir más sin arruinar las sorpresas que depara la película, por lo que hasta acá llego. Solamente agregaré que junto a Angelina está Liev Schreiber, actor cada vez más solicitado gracias a su cara de piedra, y que por muchos años le dará de comer mientras existan tipos inexpresivos en roles protagónicos.

Angelina corriendo al fotógrafo
que casi arruina su carrera con esta instantánea


Ok, ok, te escuché, y responderé a esa pregunta que tanto te preocupa: ¿Que si Angelina actúa bien en la película? ¿A quién le importa? Lo que importa es cómo luce, y sí, se le notan los años, pero el director es tan habilidoso que logra disimularlos y consigue mantener a la estrella tan sexy como siempre.



¡ASÍ SÍ!: Acción de la buena. Además hay Angelina para todos los gustos. Rubia, caracterizada de varón, morocha...Yo la prefiero definitivamente de esta última forma.

¡ASÍ NO!: Angelina, estás muy flaca. Dale a los postres con ganas que no te van a venir mal unos kilitos extras.




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