jueves, 14 de octubre de 2010

5 de: Roy Ward Baker (1916-2010)

El 5 de octubre pasado murió Roy Ward Baker, una leyenda del cine de terror inglés. Tenía 93 años y un largo historial como director de películas (sobre todo para la Hammer y su competidora, Amicus) y de series de televisión de culto (El Santo, Los Vengadores). Dirigió a Marilyn Monroe en Don´t Bother to Knock (1952) , a Bette Davis en The Aniversary (1968), y fue asistente de dirección de Hitchcock en The Lady Vanishes (La Dama Desaparece/Alarma en el Expreso, 1938). Durante la década de 1950 trabajó en Hollywood firmando como “Roy Baker”. Decepcionado por las dificultades que encontraba para desarrollar su trabajo regresó a Inglaterra para dedicarse de lleno a la televisión. Sobre fines de los sesentas volvió a dirigir, esta vez incursionando en el género de terror e incorporando el “Ward” para diferenciarse de un técnico de sonido con su mismo nombre. El director inglés retomó la dirección de capítulos de series a fines de la década del setenta y se retiró definitivamente en 1992. Les dejo a continuación cinco de sus trabajos más recordados, todos de visión obligatoria, y que merecen ocupar un lugar destacado en la filmoteca personal de cada uno de los lectores de este blog.


La Última Noche del Titanic (A Night to Remember, 1958)
Muchas películas recrearon el hundimiento más famoso, pero ésta, hasta la versión de James Cameron, fue la que lo hizo con mayor rigurosidad. Se basó directamente en el libro del mismo nombre escrito en 1955 por Walter Lord, un historiador que recopiló de primera mano el testimonio de más de sesenta supervivientes. Para recrear los escenarios, el equipo de producción utilizó los planos originales de la nave, y como asesores técnicos de la película trabajaron el cuarto oficial del RMS Titanic, Joseph Boxhall, y Harry Grattidge, comodoro retirado de la Cunard. No faltan los dramas personales necesarios para darle sustancia a la historia, pero la utilización de acontecimientos extraídos de los testimonios le da una atmósfera semi documental muy interesante. Honor Blackman, la coprotagonista de la primer temporada de Los Vengadores (serie de culto si las hay), es una de las desafortunadas pasajeras. También, y en un papel menor, se puede ver a Sean Connery aunque su nombre no está acreditado en los títulos. El film fascinó tanto al público como a la crítica, y se hizo merecedor de un Globo de Oro a la mejor película extranjera. Recuerdo haberla visto de niño una madrugada por la tv, y a partir de allí mi fascinación por el Titanic no paró de crecer.


¿Qué sucedió entonces?/Una tumba a la eternidad (Quatermass and the pit/Five Million Years to Earth, 1967)
Una de mis películas favorita. Fue el tercer film de la saga del Profesor Quatermass, un prestigioso académico destinado a combatir alienígenas. Durante unas excavaciones en el subterráneo de Londres es hallada una nave extraterrestre. Su interior alberga los cadáveres de criaturas similares a insectos gigantes (nunca sabremos cómo bichos sin pulgares oponibles desarrollaron semejante tecnología). Lo que sigue es una fascinante historia que mezcla mitos, religión, fenómenos parapsicológicos y el origen de la belicosa naturaleza humana. Una historia adelantada a su tiempo y cuyo éxito se debe más al trabajo del guionista Nigel Kneale que a la dirección de Baker (morosa por momentos). El proyecto se demoró seis años ya que Columbia no se decidía a coproducir la película, disconforme con los resultados de taquilla de los últimos estrenos de la Hammer. Fue la primera película que Baker dirigió para este estudio. Otra que ví de niño y que me marcó para siempre.


Las Amantes Vampiro (The Vampire Lovers, 1970)
A ésta ya la comenté en otra ocasión. Es tal vez la mejor adaptación cinematográfica de Carmilla, relato clásico de vampiros pre-Dracula escrito por Sheridan Le Fanu. Ingrid Pitt interpreta a la condesa Mircalla Karnstein, una vampira que, mediante argucias más o menos rebuscadas, se las ingenia para ser acogida en las mansiones de las familias de la Alta Sociedad del siglo XIX. Una vez dentro, se alimenta bebiendo la sangre de jovencitas vírgenes por las que siente especial predilección (nada de hombres). Una cinta con muchos topless y escenas lésbicas que marcaba el inicio del fin de la Hammer. Encarnando al cazavampiros de turno está el gran Peter Cushing. La vampira se comporta como un chupasangre clásico (le escapa al ajo, odia las cruces, muere si le clavan una estaca en su corazón), pero también puede desplazarse a la luz del día, siempre que el sol no le dé directamente. El terror gótico recreado como sólo el estudio del martillo podía hacerlo. Fue la primera de la conocida “trilogía Karnstein”, completada por “Lust for a Vampire” y “Twins of Evil”, ambas de 1971, dirigidas por otras personas, y con más sexo y violencia que la que estamos comentando.



Dr Jekyll y el Monstruo/Dr Jekyll y su Hermana Hyde (Dr Jekyll & Sister Hyde, 1971)
El sueño de transexuales y travestis convertido en realidad: en esta original versión del clásico de Robert Louis Stevenson, el científico desarrolla una pócima que lo transforma en…mujer. Sin cirugías ni inyecciones de aceite de avión en los glúteos. Su intención es desarrollar una sustancia que alargue la vida, y viendo que las mujeres no pierden el cabello con la edad y su piel es mas tersa que la de los hombres, deduce que un elixir que contenga hormonas femeninas debería funcionar. El problema es que para conseguir semejante ingrediente debe liquidar a cuanta joven se le cruce en el camino y extraerle “esa” parte. Una película que hoy provoca sonrisas pero que en su momento debió escandalizar a los defensores de la moral y las comedias musicales de Hollywood. Jekyll deberá soportar no sólo al Scotland Yard y a un par de vecinos molestos (hermana y hermano que se enamoran del hombre y de la mujer que lleva dentro), también descubrirá que liberar su lado femenino puede acarrear muchos problemas si no se hace con responsabilidad.


La Leyenda de los Siete Vampiros Dorados / Kung Fu contra los Siete Vampiros de Oro (Legend of the Seven Golden Vampires, 1975)
El género de los vampiros al estilo Hammer estaba agotado, y como último recurso decidieron unirlo con el que por aquel tiempo hacía furor: el de las artes marciales. A principios del siglo XIX un monje chino visita el castillo del conde Drácula para pedirle que lo ayude a revivir a unos "amiguitos" muertos hace tiempo. El conde adopta la apariencia del oriental y regresa a China para cumplir tal cometido. Ya en el año 1904, un descendiente de Van Helsing visita este país para impartir una charla sobre vampirismo. Allí conocerá a un joven que asegura que su aldea se ve asolada periódicamente por siete chupasangres de oro. Baker le impone dignidad a un claro producto explotation que en otras manos habría derivado en una colección de situaciones vergonzosas (los vampiros no se asustan con la cruz, ¡sinó con la imagen de Buda!). Fue la despedida de Peter Cushing como Helsing, y la última película que dirigió Baker para la Hammer. Se coprodujo con los estudios Shaw Brothers de Hong Kong quienes, descontentos con las escenas de lucha, filmaron nuevas bajo la supervisión del experto Liu Chia-Lang. Esto retrasó varios años su estreno en los EEUU, donde finalmente pudo verse una edición 21 minutos más larga que la de Europa, con más patadas voladoras y escenas de sexo. La misma versión que en la Argentina terminó siendo prohibida por la dictadura de turno.

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