domingo, 3 de octubre de 2010

6 puntos para hacer malas historias de: fantasmas

En algún momento fueron recursos válidos, innovadores, efectivos. Pero con el paso del tiempo se convirtieron en sinónimo de mediocridad, aburrimiento, falta de imaginación. Sólo un maestro podría hacerlos funcionar en el presente. Para los demás, aquí están esos seis puntos que con seguridad convertirán tu historia en una pieza de papel higiénico.

1-Que uno o más niños vean fantasmas: los niños venden, entonces úsenlos con la remanida excusa de que al ser puros e inocentes poseen habilidades que los adultos pierden al crecer.

2-Que los fantasmas sean niños: los niños venden ¿no quedó claro? Entonces, para redoblar el impacto, hagamos que el fantasma sea la manifestación de una criaturita muerta en circunstancias violentas.

3-Que exploten objetos por doquier: nada más inverosímil que los espectros brinden un espectáculo de fuegos artificiales. Arruinen su historia mezclando el terror con una de acción a lo Rambo.

4-Muestren al fantasma con lujo de detalles: eviten todo intento de generar escalofríos usando la sutileza. No hay nada más terrorífico que lo que uno no ve: entonces hagan lo contrario. Llenen de maquillaje a un actor y después de su primera aparición, seguro no asustará a nadie. ¡Ah!, y cuanto antes lo pongamos en escena, mejor.

5-Que un médium explique lo que pasa: no pueden faltar las clases de ocultismo a cargo de un espiritista. Como si no supiéramos de memoria lo que va a decir.

6-¿Y la OUIJA dónde está?: hoy más que nunca con el auge de los celulares y las redes sociales, no puede faltar un medio de comunicación con el más allá. La vieja y querida Ouija nos recuerda que todos podemos estar conectados sin necesidad de invertir en última tecnología.

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