jueves, 5 de febrero de 2009

El Día del Fin del Mundo (Day the World Ended, 1955)

Estamos ante la presencia de un Corman puro, primitivo, en uno de sus primeros trabajos para la pantalla grande. Para aquellos que aún no sepan quién es este productor y director cinematográfico, baste decir que Roger Corman fue el tipo que te hacía una película con dos pesos y en una semana. Y nunca perdía un centavo. Mercenario del séptimo arte y padre moral del cine clase B, hay que reconocerle el descubrimiento de actores y directores que luego saltaron a la fama, e incluso films interesantes como la saga de Poe interpretada por Vincent Price. Pero en esta ocasión, amigos míos, estamos ante un film que marcará un hito en este blog.

Estalla la bomba atómica. Un grupo de personas integrado por un militar y su hija, un geólogo, un gangster y su pollita, un buscador de oro y su burro, y un moribundo con piel atómica (¿?), encuentran refugio en la cabaña del primero. A partir de allí deberán sobrevivir a los efectos de la radiación, las peleas internas, la falta de víveres, mutantes caníbales, y lo más terrorífico de todo: al guión de Lou Rusoff.

Las chicas hablan sobre la falta de shampoo en esta era posnuclear

Hay poco para rescatar en una historia donde un bosque de robles y unas cuantas colinas son el perfecto escudo antiradiación (y pensar que algunos tontos construyen ciudades enteras bajo tierra), donde el invierno nuclear brilla por su ausencia (para simular la zona radiactiva bastó con quemar unos pastizales en los alrededores), donde se deja suelto a un tipo que quiso dispararte no una, sinó dos veces, y donde la “suelta de cascos” de turno escucha hasta hacernos sangrar los oídos el mismo tema de club nocturno berreta.

¡El monstruo malo!

Es cierto que no se puede esperar mucho de una película filmada en nueve días y sin presupuesto, con actores menos dúctiles que Steven Seagal (epa, que ya es mucho decir), y un monstruo narigón y con tres ojos acabado justo para el último día de rodaje (suposición basada en que durante el 97% de la película sólo le vemos las uñitas). Si hubieran hecho el esfuerzo de salvar algo de dignidad con una historia decente... Medianamente decente. Un poquito decente...

Trailer

Y hablando de Ackerman, aquí lo vemos posando
junto a una bella señorita y el monstruo malo

No alcanza ni para la risa porque al rato estamos bostezando. El intento de suplir la falta de dinero e ideas con diálogos repetitivos, chicas en malla que no calientan a nadie y peleas muy mal coreografiadas, no hizo más que terminar de hundir el barco. Hito decía al principio el que marcará esta película, porque será la primera que se lleve la calificación más baja posible.



¡ASÍ SÍ!: Conmovedora la breve perfomance de Diablo (el burro). Ese sí la tenía clara.


¡ASÍ NO!: Todo lo demás.





Ficha IMDB

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