sábado, 2 de mayo de 2009

Biggles, el viajero del tiempo (Biggles, 1986)


Los ochentas fueron prolíficos en cuanto a películas sobre viajes en el tiempo. La trilogía de Volver al Futuro ocupó la cima del podio. Por debajo, hubo para todos los gustos. No podemos decir que Biggles esté cerca del clásico, pero tampoco es un film que merezca ser condenada al último puesto de la fila.

Jim Ferguson es un joven neoyorquino dedicado al rubro de los alimentos procesados. De un día para el otro, rayos azules le caen encima y lo transportan al año 1917, más precisamente al campo de batalla de la Primera Guerra Mundial.

Su estadía no es permanente. Al parecer los saltos tienen como objetivo ayudar en sus misiones a un piloto de combate británico llamado Biggles. Apenas finalizada la tarea de salvarle la vida, y sin previo aviso, Jim regresa al siglo XX.

La banda completa posa para su público

Un anciano perteneciente a los servicios secretos británicos (el gran Peter Cushing) contactará con el viajero y hechará algo de luz acerca de lo que pasa: Biggles y Jim son “hermanos temporales”. Cuando el primero se encuentra en peligro, el segundo es transportado al pasado para salvarle la vida. Los mecanismos que provocan este fenómeno nunca son explicados con claridad.

Peter Cushing en acción. Éste fue su último trabajo para el cine

Biggles fue un personaje creado por el escritor W. E. Johns en el año 1932. Las aventuras de este piloto fueron muy populares tanto en la literatura como en la historieta. Finalmente alguien con sobredosis de neón en su cuerpo (eran los ochentas) decidió involucrarlo en una historia de ciencia-ficción donde recibe ayuda de un tipo común proveniente del futuro.

No es una gran película. A las espantosas actuaciones de los protagonistas y el resto del elenco debemos sumarle la insoportable melodía principal que suena una y otra vez, siendo al final más nociva que el arma secreta de ultrasonidos que los héroes deben destruir. Jon Anderson en uno de sus peores momentos.

Portada de uno de los libros de W E Johns

Hay acción resuelta correctamente (las batallas aéreas están bien filmadas), efectos especiales impresentables, buena recreación de época, y situaciones ridículas cuyo objetivo –espero- hayan sido pensadas para provocar deliberadamente la risa.


Trailer

El tramo final remonta levemente, sobre todo cuando un vehículo cuyo nombre no revelaré es transportado en el tiempo, causando asombro y pánico entre los bandos en pugna (no vean el trailer si desean mantener la sorpresa). Solo aquí la historia adquiere algo de interés genuino, pero lamentablemente a esta altura la película ya traspasó más de la mitad de su duración.

Recomendable sólo para adictos a los viajes temporales y amantes de los conflictos bélicos antigüos.



¡ASÍ SÍ!: Siempre es un placer ver al entrañable Peter Cushing.


¡ASÍ NO!: Floja aventura que intentó colgarse del éxito de Back to the Future.




Sitio con las portadas e ilustraciones de los libros originales aquí. Sé que el nieto de don Jacques disfrutará de ellas.

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