lunes, 18 de agosto de 2008

Hancock (2008)


Uno se sienta con los pochoclos bien calentitos, el vaso de gaseosa, con una predisposición a soltar algunas carcajadas al menos (está Will Smith, los avances muestran un superhéroe bastante disfuncional en situaciones accidentadas), y espera, y espera...

Durante los primeros 50 minutos la historia está teñida de demasiada seriedad. Will luce una cara de traste acorde con los sentimientos de su personaje. Las situaciones no causan la gracia suficiente, ni siquiera alcanzan a generar sorpresas. Aunque en el rubro técnico es impecable y el protagonista está muy bien en su papel, todo es muy dramático y plano.

Y ahí reside el problema principal. Nos venden una comedia pero ésta se demora. Recién a los 50 minutos, como dije antes, se produce un giro inesperado en la trama y que aporta algunas sonrisas (¿estaré perdiendo mi sentido del humor?).

Will Smith es un superhéroe alcohólico, rechazado por la sociedad, que salva de morir a un consultor de relaciones públicas (Jason Bateman), tan perdedor en lo suyo como él. Para agredecerle, le ofrece asesoramiento para cambiar su imagen pública, pese a los reparos de su esposa (Charlize Theron). Todos ellos hacen lo que pueden frente a un argumento que demora en mostrar su potencial.

Vale acotar que Hancock no recuerda cómo adquirió sus superpoderes, incógnita que se revela cerca del final. Un origen similar al de algunos héroes muy conocidos del mundo de la historieta, pero no del más común.

Will, apuntá mejor la próxima vez que elijas un proyecto. Tu carrera se está estrellando tanto como el personaje de esta película.


LO MEJOR: Buenos efectos especiales. Las actuaciones no están mal. Dura menos de 90 minutos.

LO PEOR: Situaciones humorísticas desaprovechadas. ¿Cambiaron de guionistas a mitad de la película?.


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