jueves, 16 de junio de 2011

Piratas del Caribe: En mareas misteriosas (Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides,2011)

Johnny Deep regresa con el personaje que mejor ha sabido interpretar en su larga lista de gente con “cara de nada” (en El Joven Manos de Tijera esa tibia inexpresividad estaba al menos justificada). Y lo hace con director nuevo. Ya no está Gore Verbinski moviendo los hilos, y eso se nota (aunque hay que reconocer que su trabajo había decaído notablemente en la tercera parte de la saga). Rob Marshall es ante todo un coreógrafo. Su filmografía incluye, entre otras películas, Nine (2009), Memorias de una Geisha (2005), Chicago (2002), y Annie (1999). Esta es su primera incursión en el género de aventuras y, considerando sus antecedentes, tan mal no lo hizo.

El guión cuenta la carrera por la Fuente de la Juventud. Los españoles descubrieron su localización y llevan la delantera. Los ingleses, conducidos por Barbossa (Geoffrey Rush), tratarán de sacar ventaja y convocan a Sparrow para la misión, pero este terminará aliándose con Barbanegra (Ian McShane) y su hija Angélica (Penélope Cruz). Tres frentes tras un mismo objetivo, que requiere cumplimentar dos misiones previas antes de llegar a la fuente: capturar una sirena y encontrar los dos cálices necesarios para efectuar el ritual que prolongará la vida de una sola persona.


Lo primero a resaltar es que resulta demasiado larga para una trama estirada sin necesidad. También queda dando vueltas en nuestra cabeza la cantidad de inconsistencias que presenta la historia, situaciones que no se entienden demasiado y carentes de lógica (cuando Barbossa y Jack escapan de los españoles, ¿porqué cruzar frente a ellos y no volver por donde entraron sin ser descubiertos?), algunas que no convencen (el romance del sacerdote), o sencillamente infantiles (¿amenazar a la sirena capturada con matarla porque no avanza con la caravana, siendo que con su muerte no hay ritual?). Solo tres muestras de muchas más que dejarán pensando al espectador medianamente atento.

La acción está bien, aunque dosificada en medio de situaciones que buscan ser graciosas y que llegan a abusar de la natural simpatía de Jack. De todos los momentos “movidos”, el ataque de la sirena resulta el único realizado con maestría. Una muy buena secuencia que marca un giro en la historia, y a partir de la cual todo se vuelve más interesante.

Las actuaciones de los habituales de la saga son tan efectivas como siempre. En el caso de la recién llegada Penélope Cruz, su desempeño no es malo, pero hay algo que aún debe ajustar en este tipo de películas (la acción no es su fuerte, y sinó recordemos Sahara, del 2005).

El 3D merece un párrafo aparte. Los avances que presencié de “Piratas 4” auguraban una de las mejores experiencias con esta tecnología, pero las advertencias de conocidos que la vieron antes que yo eran contundentes: ¡esta película no tiene 3d! espetaban. La duda me asaltó como un frío cuchillo rozando la yugular: ¿debía gastar el sobreprecio de la entrada con tanta mala publicidad detrás? “Mi público está primero” pensé, y allí fui, con los lectores del blog como prioridad a vivir en carne propia el robo…perdón, la experiencia tridimensional. Y debo reconocer que no me pareció tan mala como otras películas que mejor no recordar. Pero definitivamente no se veía tan bien como en los trailers. Aún estoy buscando una explicación a tanta diferencia: ¿los avances recibieron un tratamiento especial, mejorando el resultado para atraer al público? No me parecía en este caso. Además era evidente que la calidad de la imagen era pobre en general: apagada, algo oscura y poco nítida, factores que indudablemente afectan el correcto visionado del 3D. Cuesta creer que la copia proyectada haya sido de baja calidad: estamos hablando de tecnología digital que no debería sufrir degradación al ser copiada. Lo único que me queda pensar es en el proyector o la pantalla, con problemas de foco en el primer caso o sucia en el segundo.


Mas allá de las cuestiones técnicas y de los baches en el guión, la película entretiene y alcanza para disfrutar de un buen momento, aunque lejos del nivel ofrecido por las dos primeras partes. Veremos si los números ameritan una quinta. Y para los que se quedan esperando un doble final, al acabar los títulos hay una escenita extra.




¡ASÍ SÍ!: Me gustó la personificación de los españoles, una fuerza insensible con objetivos claros ¡y liderada por un imitador de Prince!


¡ASÍ NO!: Larga y con muchos momentos que no emocionan como en los viejos tiempos.



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