lunes, 6 de junio de 2011

Almas Condenadas (My Soul to Take, 2010)

Justo antes de Scream 4, el director Wes Craven (quien supiera conocer momentos gloriosos con A Nightmare on Elm Street y la primera Scream), se despachó con una película en donde roba ideas y recursos de otro director llamado… Wes Craven. Como lo leen. El papá de Freddy pareciera, con esta película, haber tocado fondo desde el punto de vista creativo, sobre todo si tenemos en cuenta que también fue quien escribió la historia. Veamos.

Un padre de familia aparentemente normal oculta no una, sino varias personalidades múltiples entre las que se encuentra la de un asesino serial. La policía lo descubre, lo llena de plomo, y mientras es trasladado en ambulancia al hospital se las arregla para matar a una enfermera y hacer chocar el vehículo en las cercanías de un lago. Nunca encontraron su cuerpo. Mientras, la misma noche, nacen siete niños prematuros. Siete niños que, año tras año, realizan un ritual simbólico donde destruyen al espíritu del asesino que sale del lago. Pero en la fecha del cumpleaños colectivo 16 las cosas cambian: uno a uno aparecen asesinados. ¿Regresó el espíritu en busca de venganza, o el asesino nunca murió, o uno de los chicos comparte la doble personalidad asesina?

Craven repite fórmulas usadas por él mismo en otros films y que conspiran contra el interés de la historia. Hay adolescentes conflictuados, situaciones escolares poco serias, clichés en abundantes dosis, y asesinos enmascarados. La cantidad de personajes también provoca que por momentos Craven pierda el control de la película, llenando la primera mitad de diálogos innecesarios que buscan dejar todo clarito.

Pero lo peor es que a medida que avanza la trama, se parece más y más a la saga Scream. Toneladas de pistas falsas, gente que parece asesina y que no lo es, y un buen final que entre tantas idas y vueltas pierde efectividad.

Tampoco es poco seria la excusa con la que se desencadenan los asesinatos. Como cumplen 16 años, seis y uno suman siete, la cantidad de personalidades del criminal y la cantidad de chicos protagonistas. ¿Porqué no sucedió cuando los jóvenes cumplieron los siete años? Claro, sin adolescentes no hay película de terror.


Quienes no tengan demasiadas pretenciones la pasarán bien. En mi caso, con tantas horas de “vuelo”, estos refritos no me conforman.




¡ASÍ SÍ!: lo mejor de la película sin dudas es el prólogo. Lleno de acción, golpes de efecto y un ritmo que quita el aliento.


¡ASÍ NO!: lástima que el resto se transforme en una estudiantina convencional con asesino poco creativo.




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