miércoles, 28 de enero de 2009

Dead Set (2008)

Eres un afortunado. Estás en la casa de Gran Hermano con todo lo que eso significa. Pasó una gala de expulsión y a la mañana siguiente notas que algo raro sucede. Las cámaras no te siguen, no hay música estridente interrumpiendo tu sueño, Gran Hermano no te reprende cuando olvidas colocarte el micrófono. En eso la puerta de acceso se abre y entra una muchacha de aspecto desaliñado. Parece que tiene sangre en su rostro y un cuchillo en su mano. Aplaudes junto a tus compañeros. Claro, es una prueba más del programa, y estás viviendo el ingreso de una nueva participante. Pero lo que te cuenta es difícil de creer. Tiene que ser una broma de los cínicos productores del juego. Ella te dice que afuera la gente está muriendo. Que una invasión de zombies está acabando con la humanidad. Y que el único lugar seguro por el momento es esa casa.

Así arranca esta miniserie inglesa del 2008, que contó con tan solo cinco capítulos (el primero de 45 minutos de duración y los restantes de 30), y que recibió una gran aceptación por parte del público (un millón de espectadores en su primer programa).

Cuando las provisiones se agotan, los integrantes de la casa
deben recurrir a medidas extremas para no pasar hambre


Aunque el comienzo es de lo más prometedor, el resto termina pareciendo una de Romero, más precisamente Dawn of the Dead con toques de 28 Days Later. Que no está mal, pero tanta secuencia de persecución va en detrimento del clima inicial de desconcierto y tensión y que tan bien supo recrear la obra de Danny Boyle (por lo menos en su primera mitad).

Resulta fantástica la recreación del entorno Gran Hermano (y lo dice alguien que sin vergüenza se masticó las versiones argentinas de tal engendro): los conflictos entre los participantes, la banalidad de sus diálogos, la locura de los fans (varias tomas pertenecen a las registradas durante una expulsión real), y la hipocresía de los productores y conductores que sólo quieren sangre. Y vaya si la consiguen.

Davine no soporta haber perdido la
oportunidad de conocer a Jorge Rial


La trama se vive desde tres ámbitos diferentes: en el interior de la casa (donde ocurre lo más interesante), en una región campestre cercana al canal (donde el novio de una productora y una mujer de mal carácter lucharán por sus vidas mientras tratan de acercarse a la ciudad), y en una oficina del estudio (en la que quedan atrapados la participante recién expulsada y el director del programa).

Advertencia: Una colación a base de proteínas y grasas
no ayuda a tu dieta ni a tu colesterol


Como ya dije, lo que ocurre entre las paredes de la casa es lo más jugoso en términos de la historia (y eso que jugos sobran, je). La subtrama del novio de la productora y la mujer escapando por la campiña queda como un relleno que busca la tensión y apenas la encuentra. Y las secuencias del director y la estúpida participante atrapados en la oficina intentan forzadamente aplacar el horror con humor, conseguido solamente con el incidente del cesto de basura (no se puede contar, hay que verlo).

En el confesionario nadie escuchará tus gritos...

No faltan los personajes y las actitudes que opacan una historia que podría haber cerrado mucho mejor: El director del canal es un egocéntrico insoportable que resulta demasiado caricaturesco y desentona con el resto, aunque cerca del final es protagonista de una de las escenas más desagradables y graciosas de la historia del género, cuando descubre la forma perfecta de distraer a los zombies. Los policías que buscan imponer su autoridad en esta situación extrema deberían haber sido borrados del corte final. Y la infiel productora que de ser una tímida empleada pasa a convertirse en la hija de Rambo hace que digamos por lo bajo: oh, no.

Sorprendidos durante un almuerzo de trabajo

Por lo demás los zombies siguen la mejor tradición de los vistos en “28 días después” y su secuela: son muy rápidos y terroríficos, aunque mucho más estúpidos. No hay demasiadas escenas que provoquen sobresaltos, pero la carnicería es abundante y muy sangrienta (aunque por falta de presupuesto no siempre veamos el estallar de las cabezas ni los sesos al viento).

Datitos varios: Davina McCall, la presentadora del programa, se interpreta a sí misma ya que es la verdadera conductora del GH inglés. El haber intercalado escenas de una expulsión real (la de una participante llamada Belinda) con otra ficticia provoca que el logo del programa cambie en algunas tomas. Algunos dobles interpretan a más de un zombie debido a lo costoso de los lentes de contacto y la falta de presupuesto.

"Se me fue la mano con el cepillado de los dientes"

Como dice uno de los integrantes de la casa al arriesgar sobre el origen de la infección: tal vez Dios o una inteligencia superior nos está castigando por el tipo de cultura que creamos. Resulta una fina ironía de los guionistas que, en ese caso, el set de uno de los shows más representativos de la decadencia moderna sea convertido en el último bastión de la humanidad.


¡ASÍ SÍ!: Los ingleses están revolucionando un género que parecía muerto (ejem). El final suma puntos.


¡ASÍ NO!: Los clichés innecesarios. Esperaba más terror psicológico, como el de "28 Días Después" y su secuela. Los sustos no abundan.



Ficha IMDB

El trailer, aquí.

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