domingo, 12 de octubre de 2008

Los primeros en la Luna (First Men In The Moon-1964)


Cinco años antes del verdadero viaje, un vuelo de la ONU con tripulación multinacional arriba por primera vez a la Luna. Enorme es la sorpresa cuando los astronautas descubren sobre una roca cualquiera... una banderita británica y un papelito con una citación judicial del año 1899 dirigida a una tal Katherine Callender. ¿Qué clase de broma es esa? ¿Alguien estuvo allí antes? Buscando datos sobre mujeres con ese nombre, dan con el que fuera su marido, recluído en un asilo y tratado como un loco por las historias que cuenta. Ella lamentablemente murió unos años antes.

Ante el asombro de los representantes de las agencias espaciales, Arnold Bedford les narra las circunstancias que lo llevaron al satélite terrestre junto a su prometida y a un científico medio loco, en plena época victoriana. No sin antes advertirles que los astronautas corren un serio peligro pues la Luna no está deshabitada.

Nathan Juran, el director, fue un especialista en el género de la ciencia ficción y la aventura. En su historial tenía películas como El Monstruo Alado (The Deadly Mantis, 1957), el clásico El ataque de la mujer de 50 pies (Attack of the 50 Foot Woman, 1958), y La bestia de otro planeta (20 Million Miles to Earth, 1957), hecha en colaboración justamente con el gran protagonista de esta cinta. Y no estamos hablando de un actor.



Ray Harrihausen fue hasta la década del 70 el gran maestro de los efectos especiales. Dedicado principalmente a la técnica del stop motion, también diseñó criaturas y escenarios en miniaturas de gran calidad. En esta ocasión recreó una visión romántica de la superficie lunar y de sus habitantes, logrando imágenes de gran belleza e irreales colores.

La película hace bien en apoyarse en la comedia, único soporte que permite digerir muchas de las barbaridades pseudocientíficas que abundan en la historia y que provienen directamente de la época en que fue escrita. Por citar un ejemplo, el viaje se realiza en una cápsula “pintada” con cavorita, una aleación metálica que aplicada sobre un objeto, hace que éste deje de ser atraído por la gravedad (¿?). A propósito, el libro original es del año 1901 y fue escrito por H. G. Wells, ni más ni menos. Se nota aquí, al igual que en otras obras, su militancia socialista en el mensaje crítico a esa sociedad insectoide que es obligada a trabajar de manera automatizada y que adormece literalmente a los obreros en los momentos de inactividad.

No obstante lo dicho, y contrastando con el comienzo de absoluta veracidad científica, el relato tiene pinceladas de cuento de hadas con todas esas inexactitudes y fantasiosas visiones del siglo XIX.. Lástima que la segunda parte de la película se vuelve algo densa y convencional, pero ello no quita que estemos ante una obra clásica y de visión obligada. Sobre todo por el trabajo de Harryhausen, a quien pronto le dedicaré el espacio que se merece.


¡ASÍ SÍ!: Muy buenos efectos especiales. Tiene una primer hora bastante divertida.

¡ASÍ NO!: Luego decae. Los selenitas en traje de goma desentonan con las otras criaturas hechas con stop motion.



Ficha IMDB

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