viernes, 18 de diciembre de 2009

One-Eyed Monster (2008)

Era hora de retornar a lo bizarro. Mucho Vangelis, mucho corto animado, pero ya se sentía la abstinencia de material basura en este patético blog. ¿Cómo clasificaríamos entonces a un film donde el pene de un actor porno se desprende de su cuerpo y sale a matar gente? La idea era prometedora, y cuando se enteren de los detalles verán que la cosa daba para mucho. Pero como suele pasar, en manos inapropiadas las gemas pueden acabar convertidas en simple carbón.

Un grupo de actores porno, junto al equipo técnico y el director, se instalan en una cabaña alejada del mundo para filmar una película. Por fin Ron Jeremy, alias “el puercoespín”, consigue un papel que va más allá del simple cameo de cinco segundos.

¿Qué quien es? Ron es uno de los actores más queridos en el ambiente del sexo explícito. Comenzó su extensa carrera a fines de los años setentas, debiendo su fama al tamaño antinatural de su miembro viril. En imdb figura que participó, entre actuaciones y cameos, ¡en 1178 films!. Aquí hace de sí mismo, al igual que Verónica Hart, otra gloria del cine para adultos que compartió infinidad de escenas con este gordito de cara simpaticona y peluda humanidad.

Ron y Verónica recuerdan los viejos tiempos de la mejor manera

Resulta grato descubrir que Verónica se defiende bastante bien en esto de la actuación. Lamentablemente no se puede decir lo mismo de Jeremy, ni del resto del elenco que parece estar allí amenazado a punta de pistola, trabajando con el entusiasmo de un empleado de peaje la noche de navidad.

Como dije al principio, el equipo llega a la cabaña para filmar una porno. Durante un “pis” en medio del bosque, una bola de luz que recorre los cielos (y de la que nunca sabremos su origen) cae sobre Ron y lo mata. Pero no completamente, ya que su pene, poseído por la criatura alienígena, se desprende del cuerpo e inicia una masacre al mejor estilo Jason.

Esta premisa, que daba para convertirla en la película bizarra de la década, se viene a pique por el tratamiento que le da el director y la pobreza del guión. Y es que cuando todos esperábamos una sucesión de locuras de grueso calibre al mejor estilo Troma, nos topamos con un film de un tratamiento tan formal, tan convencional, tan aburrido, que parece una (mala) imitación del subgénero “jóvenes masacrados en un campamento”.

Todo muere en las buenas intenciones. Lo que la historia promete al principio apenas se cumple. Ni siquiera esperen ver demasiado sexo: unos pechos femeninos por allí, y el “monstruo de un ojo” revelando su aspecto sobre el final.

Trailer

En los diálogos está lo más interesante, ya que hay abundantes referencias al mundo del porno y que sirven para que Ron y Verónica, entre chistes que entenderán sólo los iniciados, critiquen el estado actual del “arte”. Salvo eso, el resto es tan flojo que la película bien podría ser prescripta a personas con problemas de insomnio.


¡ASÍ SÍ!: Aunque no muy original, la idea era buena.


¡ASÍ NO!: Pero terminó llevada a cabo sin ninguna gracia.



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