jueves, 1 de octubre de 2009

Arrástrame al infierno (Drag me to hell -2009)

Sam Raimi regresa al género del terror con un film que cumple a medias, a pesar de las magníficas críticas cosechadas en varios periódicos locales. Luego de la trilogía de Spiderman, donde contó con presupuestos millonarios y una holgada agenda de rodaje, volvió a su primer amor, el terror, con una historia escrita por él y adaptada para la pantalla grande junto a su hermano Ivan.

La película, protagonizada por Alison Lohman, nos presenta a la empleada de un banco que buscar progresar dentro de la institución. Para colmo hay un nuevo integrante que amenaza con quitarle esa posibilidad. La mejor manera de impresionar a su jefe es demostrando cero escrúpulo con tal de beneficiar al banco, y dentro de ese plan le niega a una ancianita la prórroga del pago de una hipoteca. El resultado: la viejita pierde la casa, y como retribución le hecha una maldición que arruinará su vida.

Tras una lucha cuerpo a cuerpo con la bruja, pelea que por lo inverosímil nos hará reir a carcajadas, la joven será perseguida por sombras demoníacas, objetos que salen despedidos por el aire, y el espectro de la propia viejecita que se le aparece en los lugares y momentos menos pensados.

El film consiste en una sucesión de sustos que desarman cualquier intento de crear climas. Por eso yo lo catalogaría como un film de sobresaltos, no de terror. Los recursos que utiliza son básicos y nos remiten a las cosas que se hacían en los ochentas: caras feas apareciendo de repente, y ruidos a todo volumen que paralizan el corazón, pero que también nos dejan sin tímpanos.

No obstante, y esto le suma puntos, se nota el toque Raimi cultivado en sus primeras obras. No faltan las escenas desagradables, exageradas, cómicas, que pueden desorientar a los espectadores que esperan algo más formal y que, por ejemplo, nunca vieron la trilogía de The Evil Dead.

Salvo la protagonista y la anciana, los demás personajes apenas se destacan en una historia bastante simple y con una moraleja que atemoriza: nunca le niegues favores monetarios a las viejitas sin dientes.

Trailer

¡ASÍ SÍ!: Te hará saltar en tu butaca y te dará asquito.


¡ASÍ NO!: Como un paseo en el tren fantasma, sólo te ofrecerá unos cuantos sustos bien calculados. Nada más.




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