sábado, 15 de noviembre de 2008

Mamma Mia! The movie - 2008


La frase promocional debería cambiarse por algo así como: “La joda más cara de la década”. Porque sentimos que nos están tomando el pelo. Hay muchas cosas que no se pueden creer de esta película, como que dos actores reconocidos por su trayectoria se hayan prestado a hacer el ridículo de esta manera. Dos lecturas son posibles: o sus carreras están de remate, o su grandeza hace que vivan la vida más allá del bien y del mal.

El proyecto original partió en los lejanos años 80s, cuando la productora Judy Craymer hacía la obra “Chess” con los dos integrantes masculinos del grupo, Benny Andersson y Björn Ulvaeus, luego de la separación de ABBA. A esta mujer se le ocurrió hacer un musical utilizando de manera ordenada los mejores temas de la banda. Los muchachos no querían saber nada, hasta que cedieron en un fatídico día de 1995, cuando sus bolsillos empezaban a enflaquecer. Craymer contrató a la dramaturga Catherine Johnson y en 1997 se puso a escribir una historia con una base muy parecida a la de esta película, con boda de por medio y dos generaciones de mujeres buscando nuevas oportunidades amorosas. Con la directora Phyllida Lloyd en el barco, el musical se estrenó en Londres en 1999. Hoy en día está en cartel en nueve salas del mundo.

En 2003, Judy Craymer y la productora Playtone de Tom Hanks decidieron dar el salto a la pantalla grande. Salvo el equipo técnico, los demás integrantes del proyecto teatral participaron en el film. El proceso terminó buscando las locaciones y contratando a los actores de esta obra.



La historia narra las horas previas al casamiento de Sophie (interpretada por la insoportable Amanda Seyfried). Esta joven de ojos saltones trabaja en un hotel propiedad de su madre, Donna (Meryl Streep), y que está situado en una isla griega de ensueño. Días antes de la boda descubre a través del diario íntimo de su madre que, por la época de su nacimiento, ésta habría tenido relaciones con tres hombres distintos. Y que cualquiera de ellos podría ser su padre. Intentando develar el misterio invita a los tres a la boda, con la esperanza de que el verdadero la entregue en el altar.

Waterloo, el tema con el que ABBA ganó el Festival de la Canción de Eurovisión en 1974 y que los hizo famosos. Las dos minas terminaron peleándose a muerte y los únicos que mantuvieron contacto profesional fueron Björn y Benny.

No emitiré juicio sobre si la película es buena o mala. Sólo diré que es lo más bizarro que he presenciado en años. Ver a Meryl Streep haciéndose la pendeja todo el tiempo resulta muy chocante. Eso sí, canta bastante bien. Algo que no ocurre con Pierce Brosnan ni con el actor que interpreta al novio de Sophie. Ambos hacen lo que pueden, y ni la posproducción en los estudios de sonido los salvan del papelón. Julie Walters, interpretando a la tía de Sophie, aporta uno de los mejores momentos de la película al intentar levantarse a uno de los posibles padres al ritmo de "Take A Chance On Me".

Y todo el tiempo, una sucesión de temas musicales intentarán hilvanar con mayor o menor acierto las distintas instancias (cursis, pegajosas) de la trama, acompañados por coreografías que irán de lo correcto a lo absurdo, como la de los muchachos en el muelle, preparándose para la despedida de soltero del novio.

Imposible no mover las caderas con tantos temas maravillosos del grupo sueco, que hace que nos olvidemos de todo lo malo que tiene la película. Y es por lo dicho anteriormente que mi puntaje es el que verán a continuación, por el atrevimiento, por la inconciencia, y por la alegría que explota a lo largo de sus 108 minutos. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que Mamma Mía... ¡arrasa como topadora!


¡ASÍ SÍ!: La banda sonora, indescriptible, encajando perfectamente con las bizarradas presenciadas. Sí, me gusta ABBA, ¿y qué?

¡ASÍ NO!: Con otra banda sonora todo se hubiese ido al diablo, y ahí le ponía cero neuronas. Atención al numerito de despedida durante los títulos finales.




Ficha IMDB

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