jueves, 21 de abril de 2011

Primal (2010)

Resulta muy difícil ponerle un puntaje a esta película. Porque empieza como un vulgar film de veinteañeros enfrentados a lo sobrenatural y donde la sangre no tarda en correr, con diálogos tontos, situaciones que no despiertan demasiado interés, sexo gratuito en lugares casi públicos, y actuaciones que dan pena. Pero cuando la amenaza salta literalmente a la yugular, el tono se vuelve gradualmente más y más bizarro, alcanzando cotas de ¿involuntario? humor y que hacen dudar de las intenciones reales del director.

La historia comienza con un grupo de muchachos y chicas adentrándose en un bosque oculto por una singular montaña australiana (la película es originaria de ese país). El objetivo: estudiar unas pinturas rupestres ignoradas por más de 100 años. Tanto la cueva que atraviezan para acortar camino como el lago junto al cual montan el campamento esconden un secreto que les arruinará la vida. El lago en particular está habitado por una especie de diminutos insectos que contaminan a unas sanguijuelas que se prenden a las carnes desnudas de la rubia del grupo. Y en menos de 24 horas sucede lo increíble. A la joven se le caen los dientes, empieza a tener problemas con el habla, y de la nada surge una dentadura propia de la pesadilla de cualquier odontólogo. Los instintos primitivos afloran en la muchacha y a partir de ese momento tratará de masticar vorazmente a cada uno de sus compañeros.



Al principio el aspecto de la chica impresiona un poco, sobre todo por el excelente trabajo de maquillaje, pero a medida que nos acostumbramos a sus chillidos histéricos y vemos que sus ataques se parecen demasiado a las patadas voladoras de Bruce Lee, empezamos a sospechar que nos están tomando el pelo. Y nos relajamos, y nos reímos con tomas donde, mientras algo importante pasa en primer plano, muy al fondo la chica corretea a sus víctimas como en un sketch de Benny Hill.



Hacia el final ya no quedan dudas de que estamos presenciando una comedia gore. Ojo, la película está bien filmada y, salvo la primera media hora, tiene buen ritmo y generosas dosis de tripas y sangre para goce de los amantes de las carnicerías.





Como dije antes, me resulta difícil calificarla. Por eso, esta vez dejaré que los instintos primarios guíen tan sublime tarea.




¡ASÍ SÍ!: Gran maquillaje. Situaciones locas.



¡ASÍ NO!: Puede desorientar y decepcionar a quien busque una de terror convencional.





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