domingo, 22 de mayo de 2011

Passion Play (2010)

Mientras miraba la película me preguntaba qué llevó a los protagonistas a aceptar semejante guión. Bueno, de Megan Fox se entiende. Después de haber sido rechazada en Transformers 3 (y otros films) por su mal carácter, no está en posición de elegir qué filmar. Mickey Rourke es otro que tuvo su primavera con El Luchador (The Wrestler, 2008), pero por poco tiempo. Tal vez las escenas de cama con la morocha mortal fueran aliciente más que suficiente. Pero el motivo que aún no termino de dilucidar es el de Bill Murray, porque aunque no lo veamos en superéxitos siempre se las arregla para hacerse notar, y bien, en películas de bajo presupuesto muy interesantes.

Nate (Rourke) es un músico que osó acostarse con la mujer de un mafioso de temer, Happy Shannon (Murray), y que escapa por poco de los matones que éste envía para liquidarlo. De esta manera termina en un circo de fenómenos en medio del desierto y hogar de Lily, una joven que posee alas. El hombre se enamora y terminan huyendo. Pero como es demasiado ingenuo o demasiado idiota, le ofrece en secreto a Happy compartir las ganancias que genere la chica a cambio de que le perdone la vida. Por supuesto que el mafioso termina quitándole a la muchacha, sólo para exhibirla en público y ver películas en blanco y negro (o no funcionaba el viagra o a Happy no le interesan las mujeres con alas).

La historia toda es una sucesión de situaciones inverosímiles. No nos creemos nada de lo que pasa, ni la inocente candidez de Megan Fox que vive poniendo caritas de sufrimiento, ni las buenas intenciones y la torpeza permanente de Rourke, ni a Murray queriendo a la angelical criatura sólo para verla de lejos. Podría ser más duro, pero me contengo.

Toda la película se reduce a Rourke encontrando a la chica, perdiéndola, volviendo a encontrarla, perdiéndola otra vez, encontrándola nuevamente, perdiéndola, etc., hasta llegar a un final que en lo personal me hizo soltar una buena carcajada.

No merece más análisis. El que se atreva a verla seguramente se sorprenderá con otros detalles omitidos deliberadamente. Un claro ejemplo de drama clase B.




¡ASÍ SÍ!: Megan Fox, de angelito y con poca ropa.


¡ASÍ NO!: Todo lo demás.