martes, 17 de mayo de 2011

Mundo Surreal (Sucker Punch, 2011)

Tardíamente llegó a las salas de mi ciudad la última pelicula de Zack Snyder, el director de 300, Watchmen y La leyenda de los guardianes. Ya casi había perdido las esperanzas de disfrutarla en pantalla grande. También resulta extraño acudir a ver una superproducción de este tipo y que en la entrada nadie te dé los anteojitos oscuros. Una situación que empiezo a disfrutar entre tanta oferta de películas 3D armadas a los apurones en posproducciones que dejan mucho que desear.

Son los años 50. Una joven de 20 años es encerrada por su padrastro en una institución para enfermos mentales tras asesinar accidentalmente a su hermana menor. Los planes del padrastro no podrían salir mejor: para quedarse con la herencia de la madre, soborna a uno de los doctores de la institución para que contrate a un especialista en lobotomías. En cinco días la joven se convertirá en un vegetal de manera irreversible, y son en esos cinco días que planea fugarse del lugar. Pero su mente ya está alterada. En todo momento se imagina viviendo en una realidad alternativa, donde la institución es un club en el que veladamente se ejerce la prostitución, y donde ella y sus compañeras se dedican a bailar. Los doctores regentean el lugar y de alguna manera las mantienen cautivas. Allí Baby Doll, tal el nombre de la joven en ese mundo inventado, se revela como una bailarina extraordinaria, capaz de conseguir cualquier cosa con el movimiento de sus caderas. Y son cinco cosas las que debe reunir para lograr escapar: un mapa, fuego, un cuchillo, una llave, y un último elemento desconocido. Con la ayuda de cuatro internas se aprovechará de la danza para conseguirlos, momento en que su mente la transporta a un segundo nivel de irrealidad donde deberá luchar batallas increíbles.



Como es habitual en Snyder, lo mejor está en la puesta visual: composiciones ultracuidadas, timelapses y mundos digitales de una belleza onírica hipnótica. Es, sin dudas, una película para ver en cine por el nivel de detalles desplegados en cada rincón de esos universos ultraviolentos.

No hay intenciones de ocultar el tono de videoclip general: mucha música bien elegida, lamentablemente sin subtitular, pero que a la larga molesta un poquito y estira secuencias innecesariamente.


Pero lo peor recae en la estructura de la historia. Como si se tratara de un videojuego, de entrada se plantean las misiones y los primeros dos tercios de la historia consiste en ver cómo las chicas (luciendo sugestivos trajecitos ultrafetichistas) superan cada una de las pruebas. Como separadores presenciamos breves secuencias que reducen el interés y que disfrazan de historia dramática a esta película de acción. Recién en el último tramo este trasfondo adquiere razón de ser y ofrece un desenlace muy satisfactorio.


Hay cierto tono pretencioso, sobre todo en el discurso del final, que bien podría haberse evitado. El mismo Zack Snyder dijo que la película es una crítica al sexismo de la cultura geek y a la conversión de las mujeres en meros objetos.¿Ven a lo que me refiero?


Hubiese preferido un film que transcurriese completamente en ese mundo “surreal”, como un épico animé filmado con actores reales, simple y directo, sin dobles mensajes acartonados. Porque las secuencias de acción son fantásticas, imaginativas, dominadas por soldados steampunks, dragones feroces, cyborgs asesinos, etc, y donde cada una por separado hubiese dado material para una película en sí misma.




¡ASÍ SÍ!: Para destacar el prólogo, donde casi sin palabras Snyder muestra cómo Babydoll acaba en la institución. Ejemplo de narración cinematográfica. Carla Gugino, cada vez más hermosa. Muy buena banda sonora y el tono sombrío general.


¡ASÍ NO!: Aunque todo cierra perfectamente, no convence la forma en que está contada la historia. Floja estructura dramática.




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