domingo, 5 de septiembre de 2010

5 de: 3D de cartón

Mucho antes de la actual moda 3D con anteojos a lo Ray Ban, existieron los anaglifos: antiestéticos engendros de cartón con celofanes rojos y azules (o verdes según el modelo), que producían dolores de cabeza si el encargado de los proyectores hacía mal su trabajo. Para más adelante prometo entradas contando detalles sobre este sistema: por ahora disfrutemos de esta breve reseña sobre cinco películas que supieron asombrar a padres y abuelos. Lamentablemente, por ser muy chico o por no haber nacido en la época de su estreno, no ví ninguna de ellas en formato tridimensional, aunque sé que algunas de ellas podrían conseguirse vía internet. Investigaré.

Museo de cera (House of Wax, 1953)
Un clásico de aquellos. El primer film tridimensional en color con sonido estéreo, y de enorme éxito en su época. Narra el derrumbe emocional de un artista, Henry Jarrod, dueño de un museo habitado por personajes históricos esculpidos en cera. Cuando su socio vuela el lugar para cobrar el seguro, Jarrod escapa con gravísimas quemaduras y una locura peligrosa. Asistido por dos personajes de turbio pasado reflotará el museo, incorporando una cámara que recrea los peores crímenes...y cuyas figuras están hechas con personas asesinadas. El gran Vincent Price encarnaba al demente escultor, y un muy joven Charles Bronson hacía de Igor, su ayudante sordomudo. Sutil, ¿no? Tal vez el único error de la película era mostrar de entrada y muy claramente al deforme asesino, por lo demás pasa bastante bien la prueba del tiempo. La nota curiosa la dá su director, André De Toth, a quien le faltaba un ojo y que por este motivo nunca pudo ver la película en 3D. El excelente aprovechamiento del efecto lo hizo aplicando sus conocimientos teóricos sobre la materia.
Caen sobre la gente: pelotitas atadas a raquetas, puñetazos, cuchillos, objetos contundentes, llamas envolventes, piernas de chicas bailando el can-can.


La Llamada Fatal/Crimen Perfecto (Dial M for Murder, 1954)
Ni Hitchcock pudo resistirse al encanto (comercial) del 3D. La película está basada en una obra de teatro del dramaturgo inglés Frederick Knott. Ray Milland es un marido despechado que decide mandar a matar a su infiel mujer (Grace Kelly) y de paso heredar su cuantiosa fortuna. Para ello chantajea a un ladrón de poca monta, que debe ahorcarla en su apartamento mientras ella está sola. Como siempre, Alfred juega con los nervios del espectador de manera magistral, y demuestra porqué fue el maestro del suspenso. “La impresión de relieve se da especialmente en los ángulos bajos. Así que hice hacer un pozo en el decorado para poder ubicar la cámara a ras del suelo” supo decirle a Francois Truffaut acerca de la filmación de esta película y sus aspectos técnicos..
Caen sobre la gente: apenas algunas manos extendidas en los momentos claves. Hitchcock evitó los golpes de efecto, y sólo utilizó estratégicos movimientos de cámara delante de objetos estáticos para lograr la sensación de profundidad. Tampoco había demasiadas alternativas ya que la mayor parte del film se desarrolla en un departamento.


El Monstruo de la Laguna Negra / La Mujer y el Monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1954)
Jack Arnold, además de ser el responsable de grandes clásicos de la ciencia ficción, dirigió no una ni dos, sinó cuatro películas en 3D. Eso sí, en blanco y negro, algo difícil de concebir hoy en día. The Glass Web, un policial de 1953; It Came from Outer Space, filmada el mismo año y basada en una historia de Ray Bradbury; y las dos primeras del monstruo acuático. Una expedición descubre en el Amazonas la existencia de una criatura mitad anfibio mitad humanoide. Mientras la tripulación discute si deben capturarlo vivo o muerto, el bichejo atacará a los hombres con el sabio propósito de quedarse con la chica. Una nueva versión de la historia de la Bella y la Bestia y que presentó en sociedad al último monstruo clásico de la Universal (junto a Dracula, la creación de Frankenstein, el Hombre Invisible y el Hombre Lobo). Actuaban la bella Julia Adams (ver mi entrada anterior) y Richard Carlson, y contó con una banda sonora que, para los clímax, hacía sangrar los oídos a pura estridencia de trompetas. El film, además, resultó innovador en el uso de cámaras submarinas, desarrollando tecnología inexistente hasta el momento. Se filmaron dos partes más, siendo la primera de ellas, Revenge of the Creature (1955), también en 3D y dirigida por el mismo Arnold. Pero para el momento de su estreno el furor de la tridimensionalidad había pasado y se proyectó en la mayoría de las salas en su versión plana. Dicen que La mujer y el Monstruo era una de las películas favoritas del director sueco Ingmar Bergman.
Caen sobre la gente: hombres buceando, arpones, las curvas de Julia Adams, peces y algas en escala de grises, garras monstruosas, ¡el Big Bang!



Andy Warhol´s Flesh for Frankenstein (1974)
Warhol fue un artísta plástico y cineasta reconocido por su contribución al nacimiento del pop art. Muchos calificaron sus obras como pretenciosas o bromas pesadas. Creo que esta película entra de lleno en el segundo rubro. Dirigida por su habitual colaborador y asistente de dirección, Paul Morrisey, es una graciosa y exagerada revisión del clásico de Frankenstein. Acá el barón (interpretado por el prolífico Udo Kier) busca armar la pareja de “zombies” (sic) perfecta, que dé origen a una nueva raza de humanos con rasgos serbios (¿?). Mientras tanto, somos testigos de la calentura (sexual) que le produce el aparato digestivo de la gente y presenciamos los amoríos de su hermana ninfómana, además de asistir a la licenciosa vida de los pueblerinos que viven a la sombra del castillo. Las caras que pone Otto, el ayudante del barón, son para el recuerdo. El film está lleno de secuencias tan delirantes que no debe faltar en la videoteca de ningún amante del cine bizarro. En 1974 la fórmula se repitiría con Andy Warhol's Dracula, pero en formato tradicional.
Caen sobre la gente: reptiles, tripas chorreando sangre, colas masculinas, tetas.


Tiburón 3 (Jaws 3, 1983)
La década del ochenta supo exhibir un modesto resurgimiento del cine 3-D. Varias películas recurrieron a este sistema como forma de promoción extra, la mayoría del género de terror: entre muchas se recuerdan especialmente Martes 13 parte 3 (Friday the 13th part III, 1982), Amityville 3D (1983), y ésta. Una tercera parte ubicada en términos de calidad a kilómetros de distancia de la primera, y que fuera denostada como la peor de la saga. Algo injusto ya que viéndola hoy en día no resulta tan mala. Y si nó, los desafío a que (re)vean la cuarta entrega y comparen. La tecnología 3D utilizada para el film (denominada Arrivision) era de bajísima calidad: los frames del film eran divididos a la mitad y se polarizaba cada uno de ellos con diferente información. Al proyectarse y verse con los anteojos de cartón, se generaba el efecto de profundidad al distinguir cada ojo la mitad de cada fotograma. Además, tan sólo 6 o 7 escenas estaban preparadas para aprovechar al máximo el efecto (hablando a favor: más de las que podemos apreciar en Alicia de Burton o Furia de Titanes). En esta oportunidad el gran tiburón blanco se cuela en las inatalaciones de un Mundo Marino el día de su apertura. Dennis Quaid era joven y desconocido, y Lea Thompson debutaba en la pantalla grande y se preparaba, sin apuro, para Volver al Futuro.
Caen sobre la gente: pescaditos de colores, litros de agua y sangre, chicas en biquini, delfines mimosos, trozos de personas, dientes afilados como dagas.


Y una última foto exclusiva para argentinos, la prueba de que el 3D y el terror van ineludiblemente unidos:













Los ex-presidentes Menem y De La Rua durante la inauguración del shopping de Abasto en 1998, presenciando una proyección de Carlos Gardel en 3D.

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