miércoles, 9 de noviembre de 2011

Grave Encounters (2011)

Otro falso documental que se aprovecha de los fantasmas de mal carácter. ¿Por qué ver entonces algo que prometía ser una copia de copia de otra copia? La razón estuvo en el trailer, que me impactó sobre todo por una transformación que ocurre cerca del final y que pueden ver sobre el final de esta entrada. Dejando que cayera la noche decidí darle una oportunidad y esperar que me hiciera saltar del asiento.

Los integrantes de un programa televisivo de cazafantasmas se interna en un psiquiátrico abandonado con el objeto de captar fenómenos paranormales. Instalan cámaras en cada piso y realizan psicofonías sin obtener resultados positivos. Cuando la noche termina y comienzan a juntar los instrumentos, el terror se desata y los espíritus de los locos que una vez habitaran el lugar salen a hacer de las suyas.


Los primeros treinta y picos de minutos están muy bien desarrollados. Mientras recogen testimonios de la gente que trabaja en el lugar haciendo mantenimiento, nos damos cuenta que los integrantes del equipo son unos estafadores. No dudan en pagar a cambio de falsos testimonios ni actuar para la cámara. Tal como seguramente sucede en todos los programas de este tipo y que podemos ver, cada vez más seguido, en los canales de documentales y variedades.

La humorada se termina cuando quedan encerrados por propia petición, y la oscuridad se apodera de los lúgubres pasillos. Es imposible no sentir incomodidad y hasta miedo mientras recorren el enorme edificio abandonado sólo con las luces de las linternas, sin saber lo que puede aguardar tras las puertas entreabiertas. Una buena entrada en clima que nos prepara para lo peor.

Pero como ocurre en todos los ámbitos de la vida, si las previas se extienden demasiado, corremos el riesgo de echar a perder lo que está por venir. Y eso es lo que ocurre en esta película. Recién a la hora, luego de tímidos indicios, llega el primer susto fuerte. Y el espectador, que ya está medio cansado de tanto pasillo en penumbras y poca acción, lo recibe un poco adormecido.

Lo que sigue tampoco ayuda a mejorar el panorama. Las situaciones elegidas para asustar son tan comunes y tan poco impactantes, que hasta el fantástico escenario deja de sobrecoger. Para colmo el final está tan estirado que pedimos por favor a los espíritus que eliminen rápido a los sobrevivientes, así la película acaba de una vez.


Con toques de Actividad Paranormal y Silent Hill, los directores se embarcaron en un proyecto que no supieron manejar y que se desinfla antes de lo previsto. Una pena.



¡ASÍ SÍ!: Muy buenos primeros cuarenta minutos, cargados de burlas a los programas de cazafantasmas y un primer recorrido nocturno al hospital abandonado que asusta. Interesante la transformación de la muchacha en la esquina del cuarto.


¡ASÍ NO!: Los directores (The Vicious Brothers) no saben cómo resolver una película de terror y la llenan de sustos simples y caminatas aburridas.





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