lunes, 4 de julio de 2011

Paul (2011)

Los británicos Simon Pegg y Nick Frost desembarcaron finalmente en los EEUU. Era de esperar, tras las excelentes comedias que protagonizaron como dúo en su país natal. Me refiero a las geniales Shaun of the Dead (2004) y Hot Fuzz (2007). Pegg ya había hecho apariciones esporádicas en films estadounidenses como Star Trek, pero nunca junto a su compañero. ¿Hicieron bien en cruzar el Atlántico y tratar de ampliar el mercado de sus productos desde el centro mismo del cine occidental? Mi veredicto es: vuélvanse por favor, aunque sea a nado.

Graeme (Pegg) y Clive (Frost) son respectivamente un dibujante y un escritor de ciencia ficción que acuden a la Comic Con de San Diego, la convención internacional de cómics más importante del planeta. Concluído el evento no pueden resistirse a seguir “la ruta de los ovnis”, un recorrido por distintas localidades relacionadas con el fenómeno extraterrestre y que termina en el Área 51. Pero el camino les depara una sorpresa mayúscula: el encuentro con Paul, un ET verdadero que, escapando de “los hombres de negro”, necesita llegar al sitio de aterrizaje de los compañeros que vienen a rescatarlo.


Sinceramente esperaba más de Greg Mottola, cuyo recuerdo de “Superbad”, su obra maestra, aún retumba positivamente en mi cabeza. El film tiene una estructura extraña, donde la información es emitida tardíamente y con cuentagotas. Apenas nos enteramos de la vida anterior de Paul, de dónde viene, cómo escapó luego de décadas de su encierro, y de qué manera planeó el rescate.

Su personalidad extrovertida y “demasiado humana” puede desorientar al principio, pero con el correr de los minutos terminamos aceptándola. Los personajes secundarios que se suman al viaje son dispares. Tenemos un par de hombres de negro torpes y que cumplen con todos los estereotipos de los tontos del cine “americano” (uno de ellos es Bill Hader, el mismo de Saturday Night Live), un jefe que sabe más de lo que dice (Jason Bateman), una mujer que le dá órdenes a través del teléfono (y cuya identidad no revelaré para que sea sorpresa), y una joven ultra religiosa (Kristen Wiig) que termina viendo la luz gracias a este viaje de locura.

Las intenciones son buenas, pero el film se convierte apenas empieza en una sucesión de gags poco originales, que abusan de las malas palabras y que fuerzan la simpatía de los protagonistas y del alien hasta que dejan de surtir efecto.


Hubiese sido interesante ver transformada esta película en un gran homenaje al género, con guiños hacia el fanático que Pegg y Frost intentaban retratar. Lamentablemente esto ocurre recién al final, demasiado tarde, cuando el desencanto ya es irremontable. Encima el desenlace recurre al remanido recurso de los que se mueren pero que no se mueren, provocando muecas de desagrado antes que emoción genuina. Una verdadera lástima. Ahora espero que se haga una remake británica con los mismos protagonistas, pero teñida del ácido humor inglés que tanto nos gusta.



¡ASÍ SÍ!: Hay escasos momentos de interés, pero muy aislados, como aquellos en los que se confrontan las creencias religiosas de la chica con las convicciones ateas de los protagonistas.


¡ASÍ NO!: Comedia vulgar y errática que pasará pronto al olvido.



1 comentarios:

Belknap dijo...

Mr. KLAATU, comedia pasable con guiños al genero comiquero y de otras partes, que, lamentablemente parece haber estado afectada por haber sido hecha en el suelo del pais del norte. Buena reseña. Un saludo.