martes, 23 de marzo de 2010

The Descent 2 (2009)

Advertencia: esta opinión revela información de la parte uno. No sigan leyendo si aún no la vieron.
Hace 5 años, el director Neil Marshall nos regalaba una de las mejores películas de terror de la última década. Desde el Reino Unido llegaba El Descenso, la historia de seis amigas que, para ayudar a una de ellas tras la muerte de su hija y marido, decidían practicar espeleología en los montes Apalaches. El descenso a las cuevas se convertía rápidamente en una pesadilla: no sólo porque debían enfrentar derrumbes y violentas criaturas hambrientas de carne humana, también las amenazaba el lado más oscuro de la naturaleza humana.

Saben ya mi opinión sobre remakes y segundas partes. Aunque en un principio me alegró poder estar de regreso en aquellas peligrosas cuevas, pronto el gremlin que habita el lado izquierdo de mi cerebro apagó de un baldazo todo entusiasmo. ¿Para qué hacer una continuación, si el final de la primera parte era perfecto? Y no hablo del final bonito, exigido por los salames/gilipollas/mensos de siempre, sinó de aquel que mostraba a Sarah, la única superviviente, perdida en ese submundo y consumida por la locura. Audaz. Inesperado. Desolador.


La segunda parte retoma el falso desenlace que muestra a Sarah alcanzando la superficie. Transcurrieron un par de días desde la desaparición de las chicas, y las cuadrillas de búsqueda estan a punto de darse por vencidas. La irrupción de la sobreviviente reaviva las esperanzas y tres expertos en cuevas y dos oficiales de la ley la arrastrarán de nuevo al infierno. Ella acepta dócilmente sólo porque sufre una amnesia traumática que borró todo recuerdo de los humanoides caníbales. ¿Hallarán a las chicas? ¿Los derrumbes seguirán a la orden del día? ¿Los monstruos conservarán su mal humor?



Contra el pronóstico oficial debo reconocer que la película es bastante digna. Era difícil superar al original, sobre todo teniendo en cuenta que Marshall sólo la produjo. La dirección, esta vez, estuvo a cargo de Jon Harris, un tipo que viene del campo de la edición. En su haber de cortar y pegar encontramos films como Stardust, Snatch, la esperada Kick-Ass, y por supuesto, The Descent. Tal vez por ello esta segunda parte es muy fiel al estilo del anterior director, y grandes aciertos como el clima de opresión y el ritmo tenso continúan intactos.


No obstante en otros aspectos la película decae y deja de tener la brillantez de la primera. Por ejemplo, los protagonistas ya no tienen el carisma de aquellas muchachas capaces de repartir sacrificio y traiciones por partes iguales. Aquí son una excusa para volver a la cueva y morir lo antes posible: personajes planos y hasta ridículos, como el del sheriff obsesionado con culpar a Sarah de la muerte de sus amigas sin ninguna evidencia. Un malo de cartulina.


Las criaturas ya no despliegan la violencia sucia que las caracterizaba sinó que despliegan su actividad depredadora con movimientos demasiado coreografiados, salvo en las secuencias finales donde la cosa se pone difícil. Y otra decisión del director que resta, es la sobreiluminación de los monstruos. Las tomas de sus rostros resultan demasiado limpias, y no generan el escalofrío que provocan cuando son sólo sombras corriendo por ahí.


Lo mismo se puede decir del nivel de tripas y sangre del film y la forma en que se expone la carnicería en la pantalla. A mi mente viene una película reciente que se regodeaba de la misma manera, explícita y hasta infantil, con hemorragias y asquerosidades en primeros planos. Me refiero a Drag me to Hell, de Sam Raimi. Los chorros de sangre en The Descent 2 son muy pero muy generosos y siempre caen sobre los rostros y dentro de las bocas de las víctimas, con una precisión que asombra. Es probable que Harris intentara reirse un poco del género, sobre todo teniendo en cuenta una escena escatológicamente divertida que sorprende al espectador desprevenido pasada la mitad del film.

Trailer

Hechas estas apreciaciones, estamos preparados para disfrutar una secuela livianita pero que no traiciona el espíritu general de la mitología: sobresaltos calculados, ríos de hemoglobina y un ambiente claustrofóbico que quita el aliento. Sorprenderá, como en la primera parte, la resolución de la historia. Cada uno debe decidir si le resulta convicente.



¡ASÍ SÍ!: Entretiene. La espléndida banda sonora original irrumpe cada tanto intensificando la angustia. Las cuevas conservan su aura de horror intacta.


¡ASÍ NO!: Algunas situaciones, sobre todo una que ocupa los últimos veinte minutos, podrían haberse desarrollado mejor. No puedo contar más.







Nota: Esta entrada estuvo a punto de no ser publicada nunca. Luego de 3 horas de elaboración, y abriendo blogspot para publicarla, la compu se cuelga. Al reiniciar, el archivo doc no abría. Ningún programa de recuperación funcionaba. Dándome ya por vencido, y teniendo decidido no volver a escribirla, se me ocurre ver los archivos ocultos dentro de la misma carpeta del documento. Había varios temporales. Renombro el de la hora más alta a doc, lo abro...¡y milagro! Ya saben qué hacer cuando les pase algo parecido.

2 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Aún recuerdo el visionado de la primera entrega y como me sorprendió gratamente,sobre todo, el poder de crear auténtica claustrofobia y la angustia del terror no visible que acecha en la oscuridad.
LA GUARIDA DEL EREMITA

Conde Alucard dijo...

La primera es muy buena y por los comentarios de la segunda siempre queda postergada, pero leyendo el tuyo me despertó la curiosidad. Veremos, veremos. Del director me gustó mucho la anterior, Dog Soldiers. Muy recomendable.