miércoles, 19 de junio de 2013

Los increíbles carteles piratas africanos

En los años 80 y hasta mitad de los 90, ver películas en lugares como Ghana era una tarea casi imposible. No existía internet, los cines y las emisoras de tv eran muy escasos, y el acceso a las videocaseteras resultaba un sueño imposible de cumplir. Todos estos factores impulsaron el desarrollo de una industria ilegal de distribución y proyección de películas muy exitosa, la de los cines ambulantes. Un furgoneta equipada con un televisor, un generador eléctrico, un reproductor de video y a veces una pequeña pantalla, recorría los distintos pueblos ofreciendo tanto los mejores éxitos de Hollywood como las más baratas producciones asiáticas. Los lugares de proyección incluían clubes sociales o al aire libre durante la noche.

Para promocionar el negocio, los exhibidores clandestinos no contaban con pósters oficiales, por lo que terminaban contratando a artistas locales para que pintaran grandes carteles al óleo sobre sacos de harina de 100x150 cm.  Antes de hacer su tarea el pintor solía ver la película, aunque en ocasiones alguien se la contaba a grandes rasgos, y él armaba el póster en base a su propia interpretación.



De esta manera surgieron una gran cantidad de artistas que firmaban con seudónimos tales como Bab’s Art, Ali, Leonardo, Salvation, Dallas, Heavy J o Kwesi Blue. Las obras son magníficas, mezcla de cine moderno y pintura tradicional africana. Con la llegada masiva de los aparatos de video y las emisoras de tv, la producción artesanal de carteles de cine terminó disminuyendo hasta casi desaparecer. Pero hoy nos quedan esos trabajos para disfrute de todos, reflejo de un choque de culturas poco conocido. Gracias a Ignacio por compartir tan interesante información.




























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