sábado, 10 de julio de 2010

Toy Story 3 (2010)

El famoso dicho expresa que nunca segunda partes fueron buenas. Y menos terceras. Lo cierto es que en este último caso hay notables excepciones, que por suerte nos sorprenden cada tanto. El último caso había sido “El retorno del Rey”, la última parte de la trilogía “El Señor de los Anillos”. Ahora llega el final de la saga Toy Story, iniciada hace larguísimos 15 años, y que sin lugar a dudas supera ampliamente a sus dos antecesoras.

Andy ya es un adolescente de diecisiete años que se prepara para acudir a la universidad. Su madre amenaza con donar todos los juguetes si no pone orden en su habitación antes de partir, por lo que el muchacho los embolsa a todos, menos a Woody, con la intención de dejarlos en el ático a buen resguardo. Un desafortunado error hará que la señora Davis confunda la bolsa con otra, y que los muñecos terminen en Sunnyside, una guardería que se asemeja al paraíso, llena de niños con ganas de jugar y de muñecos amistosos, los cuales están liderados por un oso de peluche llamado Lotso. Woody los sigue con la intención de llevarlos de regreso a casa, pero sus amigos deciden adoptar la guardería como nuevo hogar. Decepcionado, el cowboy en miniatura retoma el camino a casa pero con tanta mala suerte que se pierde en el trayecto. Además, los otros descubrirán que ese nuevo mundo deslumbrante oculta un verdadero infierno.



Tomando elementos prestados de “Prison Break”, el final de la historia es una continua sucesión de sorpresas que disfrutarán más los grandes que los chicos. El doble sentido (inocente, no se asusten padres) lleno de referencias cinéfilas provocará risas como hace rato no lo hacía un film de este tipo. Gran culpa de esto la tienen los geniales personajes secundarios, con líneas de diálogo y participaciónes escuetas pero precisas.


Así desfilan un teléfono que planea desde hace tiempo un escape de película, un payasito sin alegría, un Ken metrosexual que recibe todas las burlas que siempre mereció (¿qué dirá Mattel de esto?), y un siniestro bebé que provoca más miedo que Chucky (la escena nocturna en el patio le quitará el sueño a más de un niño pequeño).

Cada uno de los sucesos que se desencadenan están muy bien calculados, consiguiendo una historia redondita que no aburre en ningún momento. Ojo, tampoco estamos ante “El Padrino”, pero tratándose de un film infantil vemos que se le ha dedicado más trabajo del que solemos ver en otros productos similares. Aunque viniendo de Pixar, ello ya no debe sorprender.


Y quienes tengan la oportunidad de apreciarla en idioma original, podrán disfrutar sin alteraciones de uno de los mejores gags que involucra, por supuesto, al idioma. No sé cómo lo habrán resuelto en la versión doblada, pero seguramente no provocará el mismo efecto que consigue la versión en inglés. La advertencia está hecha.


El 3D, por su parte, es correcto. Tiene momentos mejor aprovechados que otros, pero en general ya no asombra. Tal vez la novedad quedó en la historia, y ahora estamos descubriendo que, por lo menos en el cine, la gran novedad tecnológica no era tan grande. Es cierto que, para determinadas secuencias, el efecto se pierde casi totalmente. Es el caso de la acción que transcurre en sitios poco iluminados o de noche, y en Toy Story 3 hay muchas situaciones de estas.







Para compensar, hay que destacar el nivel de perfección que se consigue con los renderizados modernos. Los escenarios hiperrealistas llegan a confundirse con filmaciones reales, y la física de los objetos, sobre todo la naturalidad de los movimientos de los personajes, son maravillosos. Hay una escena en una fundición, donde se han animado miles de fragmentos principalmente metálicos, que todavía me asombra. Para semejante proeza se desarrollan programas especiales nunca antes usados, que insumen muchas horas de trabajo hombre-máquina.

Sobre el cierre muchos llorarán con un emotivo final. Pero los de Pixar son tan buenos que lo hacen sin caer en la lágrima fácil. El nivel de moqueo está dentro del margen neuronístico aceptable, lejos de la paparruchada sentimentaloide de otros productos. Sin forzar nada, es el desenlace que cierra el ciclo de manera perfecta.




Y por si faltaba algo para hacer la velada absolutamente recomendable, está la animación que antecede a la película y que es una costumbre de Pixar. Una historia breve que no necesita de palabras, y que combina el 2D con el CGI de manera ingeniosa. Tal vez, el mejor corto de la empresa hasta el momento.


¡ASÍ SÍ!: Entretenimiento garantizado para grandes y chicos, con homenaje al maestro Miyazaki incluído.


¡ASÍ NO!: Cualquier pequeñez que le encontremos, se le perdona sin dudar.




1 comentarios:

Paúlcamarin dijo...

Y Tal vez sea mejor que el Padrino.
Todavia no me decido cual es la que mas me gusta de las tres,aunque a la que mas cariño le tengo es a la 2.
El corto me parece muy bueno pero me parece que el susbrayado de la radio diciendo lo que estabamos viendo esta de mas,me gustan mas los demas que vi,sobretodo el que estaba antes de Up!.