martes, 27 de mayo de 2008

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull) 2008



A pesar de ir prevenido, de saber a lo que me enfrentaba, me pasó que al ver la primera toma de Harrison Ford pensé: ¿quién es este abuelo con colgajos en la cara?
¡Quiero ver a Indiana! Por suerte la primera impresión pasó rápido y a los pocos minutos el Indy de siempre regresó, trepando cajas, esquivando balas, golpeando villanos a puño limpio, y uno se olvida que quien lo interpreta está a punto de cumplir 66 en julio.

Con pesar hay que decir que no es la mejor película de la saga. No obstante, reconozcamos que es un regreso digno (y sinó, miren Rambo IV para entender de lo que hablo). La historia tiene sus baches argumentales (el final sabe a poco, uno querría mas detalles); ya no hay acción desenfrenada desde el principio sinó momentos aislados hasta que la segunda hora comienza con todo; y a pesar de ello las situaciones que debe padecer no sorprenden como antes.

Transcurren los 50´s y la guerra fría está en plena efervescencia. Indiana es separado de la universidad donde dicta clases al ser buscado por el FBI, acusado de colaborar con los rusos tras un episodio confuso. Un joven motociclista algo arrogante de nombre Mutt Williams (Shia LaBeouf) lo intercepta, informándole que su madre (Karen Allen) y un colega de Indy, Harold Oxley (John Hurt), desaparecieron en Perú tras encontrar un cráneo de cristal. La operación rescate se pone en marcha.

La galería de personajes resulta de lo mas interesante. Cate Blanchett interpreta a la mala de turno, la coronel rusa Irina Spalko, una villana de cómic muy adecuada para el tono de la saga. Ray Winstone es Mac, un colega traicionero que cambia de bando continuamente. El profesor Harold Oxley es interpretado por el veterano actor John Hurt, el amigo desaparecido de Indy que sufre de una extraña demencia (sin dudas la mejor interpretación de la película). Y Karen Allen vuelve en el papel de Marion Ravenwood, la única mujer en el planeta que está tan loca como Jones.

Mucho de lo mostrado en el film ha sido extraído de la realidad. Se dice que en un depósito llamado "Hangar 51" se conservaría el cadaver de un extraterrestre y restos de su nave, estrellada en la localidad norteamericana de Roswell. En el desierto de Nazca, Perú, existen centenares de formas llamadas geoglifos y que representan figuras geométricas, vegetales, animales y humanas. Están talladas en surcos de no mas de 30 cm de profundidad y sólo se aprecian desde una determinada altura. La intención de su constructores sigue siendo un misterio. Los rusos, durante la guerra fría, creían en los poderes psíquicos y experimentaron durante muchos años con la intención de usarlos como un instrumento de espionaje. Calaveras talladas en cristal y en cuarzo han sido halladas en centroamérica. La más conocida la descubrió el arqueólogo Mitchell-Hedges en 1924 en las ruinas mayas de Lubaantum, Belize. Se dice que la tecnología necesaria para su confección no existía en esa época.

Tema aparte merecen los burdos errores que tienen molestos a los peruanos (la acción transcurre en su país), y con razón, ya que para los gringos, una vez más, toda latinoamérica es una extensión de México. Así, como música típica escuchamos rancheras; Pancho Villa (héroe de la revolución mexicana) hablaba quechua (el lenguaje inca); la pirámide de Chichen Itzá -ubicada en México- aparece en medio de la amazonía peruana; la selva posee hormigas devoradoras de hombres y cataratas; Incas y Mayas eran la misma cosa; Nazca es ubicada en un lugar erróneo...Sin palabras.

La producción de esta cuarta parte estuvo lista a poco de terminar "Indiana Jones y la Última Cruzada" (1989). George Lucas, productor y co-creador del personaje, había escrito un guión que involucraba a la calavera de cristal. Spielberg y Ford no estuvieron de acuerdo con el mismo, y la producción fue detenida hasta que en el 2006 David Koepp presentó un guión que gustó a todos.

Y así llegamos a este estreno, que apela mas que nada al factor nostalgia. Aunque la primera parte sigue siendo la mejor, este "Reino de la Calavera de Cristal" no traiciona severamente el espíritu de la serie. Merece verse, pero sabiendo que
a veces el tiempo nos desorienta con sus caprichosas incoherencias (chasquido de látigo).

Lo mejor: Los recuerdos que nos trae ese sombrero y esa musiquita. La elección de Karen Allen como la chica Indy definitiva.

Lo peor: No aporta demasiado a la saga. Las otras tenían más emoción. Estamos cansados de que los norteamericanos no agarren un p*t* libro de historia.

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