22/11/11

Música: Insomnio

Una curiosidad que merece toda nuestra atención: el compositor y cantante argentino Pedro Aznar realizó la adaptación de unos versos de Jorge Luis Borges, y en pleno teatro Colón convocó al grupo de heavy metal A.N.I.M.A.L. para ponerle música. De esas rarezas que hay que ver, y escuchar.






21/11/11

Lobby Card Sets: Robot Monster (1954) / The Mysterians (1959)

Los años 50 irrumpen con dos clásicos imperdibles. Primero la historia del gorila con escafandra que llega a nuestro planeta buscando conquistarnos. Lástima que con ese aspecto muy pocos terminaron tomándoselo en serio. A continuación un film fundamental de la ciencia ficción japonesa: The Mysterians (Chikyū Bōeigun), dirigida por el maestro Ishirô Honda, el papá de Godzilla, con un grupo de extraterrestres intentando preservar su raza mediante el contacto carnal con las mujeres terrestres.




















19/11/11

Sábados con la Neurona: Fenómenos / La Parada de los Monstruos (Freaks, 1932)

Volvemos al ruedo, luego de una semana donde sufrí la pérdida de un ser muy querido y donde las prioridades fueron evidentemente otras. La semana que viene la situación se normalizará en este blog (y en la vida), porque así debe ser.

Poco hay que decir de este clásico del cine universal. La obra cumbre de Tod Browning, filmada con personas con deformidades físicas reales (aquí no hay trucos ni maquillajes especiales salvo sobre el final), algo que causó espanto y rechazo entre los críticos y el público de la época. En wikipedia podrán enterarse de más detalles sobre la filmación de la película.

En un circo lleno de personas con múltiples amputaciones y otras deformidades, Hans, uno de los enanos, hereda una fortuna. A partir de ese momento Cleopatra, una bella contorsionista, intentará seducirle por todos los medios con tal de hacerse con su dinero, para lo cual traza un plan junto al forzudo del circo, Hércules. En inglés con subtítulos en español.






15/11/11

Gigantes de Acero / Acero Puro (Real steel, 2011)

Las peleas de robots no son algo nuevo. Quienes sean asiduos consumidores de videojuegos, mangas y animés lo saben. La última vez que ví algo similar fue en la película animada de Astroboy (2009). Resulta extraño que el cine de Hollywood no le haya dedicado más atención (salvo por la saga Transformers), sabiendo que detrás hay muchos fanáticos dispuestos a pagar una entrada de cine para disfrutar de historias de este tipo. El éxito comercial de esta película me dá la razón, y promete tal vez una ola de copias.

Año 2020. Hugh Hackman es Charlie Kenton, un ex boxeador que se dedica a participar de peleas de robots desde que la participación de humanos fuera prohibida. Su reputación está por el piso ya que no puede ganar una batalla y la acumulación de deudas crece de manera exponencial. Encima se entera de que su ex mujer muere, y que le deja un hijo de 11 años (Dakota Goyo) que debe reconocer contra su voluntad. Es, en definitiva, un desastre de persona. Mediante un ardid que no revelaré, se las arregla para que su cuñada tenga la tenencia, pero a cambio de vivir los siguientes dos meses con el niño. Como se pueden imaginar, al principio la relación entre ambos será la peor, pero las luchas de robots serán la excusa perfecta para convertir el vínculo en una verdadera relación padre-hijo.

Poco queda del relato original “Steel” que el genial Richard Matheson escribiera en 1956, y que sirve de base para esta historia. Producto del Hollywood más extremo, es una película que sigue al pie de la letra el manual de “cómo filmar un típico entretenimiento familiar con moraleja”: Guión lineal, totalmente predecible, y una historia que reúne lo visto en miles de productos estadounidenses.


Pareciera que Levy fuera fan de Stallone, porque se nota una clara influencia de varias de sus películas: Rocky IV entre ellas, y sobre todo, Halcón (Over the Top, 1987). Acá también tenemos un padre que maneja camiones y que intentará recomponer su relación con el hijo al que casi no conoce.


Así planteado, la película del director Shawn Levy (Una noche en el museo 1 y 2, La pantera rosa, Date Night) podría evitarse sin sentir ningún remordimiento. ¿Qué es lo que la hace entonces una excelente opción para ir al cine sin sentir que estamos tirando el dinero?

Para empezar, estamos ante una historia muy bien contada, que transmite emoción y adrenalina en dosis justas a pesar de la sensación de deja vu constante. Tan simple como eso. Existen muchas escenas de diálogos que desaceleran peligrosamente la trama, pero al rato una secuencia de acción muy buen puesta viene al rescate y espanta los bostezos.

Los personajes principales están muy bien planteados. Hackman es convincente como el inescrupuloso padre que sólo piensa en su bienestar. Evangeline Lilly compone a una amiga, hija de su antiguo entrenador, que siempre está allí para salvarle el día. Pero el que se roba la atención es el joven Dakota Goyo, el hijo que supera en madurez, determinación e inteligencia al padre, y que contribuirá a su crecimiento personal sin quererlo.

En el rubro musical se encuentra el genial Danny Elfman, mencionado más de una vez en este blog. ¿Qué quién es? Sólo basta mencionar algunas de las series/películas para las que compuso la música: Beetlejuice (1988), Batman (1989), Razas de la noche (Nightbreed, 1990), El joven manos de tijera (Edward Scissorhands, 1991), The Nightmare Before Christmas (1993), Spiderman (2002), y muchas, muchas más. Pero tal vez su creación más conocida sea la que abre cada capítulo de la serie de la familia amarilla: Los Simpson. En esta ocasión los temas que sirven de preámbulo a las batallas son fantásticos. Inmediatamente ponen en clima y predisponen a la acción.

Y llegamos al rubro efectos especiales. Impecables. Para el film se utilizó una combinación de CGI con animatronics que, salvo en algunos movimientos un poco bruscos, resultan absolutamente realistas. La galería de robots es muy original y vistosa, y estoy contando los días hasta que aparezcan en las famosas “cajitas felices”.


En definitiva, un gran entretenimiento que apela a una historia básica para divertir. Si no son de los obsesionados por analizar demasiado, la van a pasar genial.



¡ASÍ SÍ!: Grandes batallas, muy buenas actuaciones y excelente banda sonora.


¡ASÍ NO!: Rejunte de tópicos y lugares comunes que empachan.




13/11/11

Actividad para la normal

Un trailer que parodia las películas de la saga Actividad Paranormal. Elaborado por el usuario "vinchadelaluisa", originario de Cruz del Eje, Córdoba, Argentina, el clip seguramente les arrancará carcajadas por lo gracioso y ocurrente. Incluso si no son argentinos y algunas de las expresiones utilizadas sean difíciles de comprender.


12/11/11

Sábados con la neurona: The Stuff (1985)

Traducida al español como "El yogur asesino", "La cosa", o "La sustancia asesina", esta película es recordada por todos los que la vieron alguna vez con mucho cariño. La dirigió Larry Cohen, un tipo con interesantes clásicos del género en su haber (la saga It´s Alive, Q, y The ambulance entre otras).

Con mucho de homenaje paródico a "The Blob", el drama comienza cuando se descubre una sustancia blanquecina que brota de la tierra y que resulta más que deliciosa. Comercializada como un exquisito dulce, transforma en zombies a todos los que la prueban.
Una comedia de desigual resultado pero de visión obligada, con una crítica entre líneas al consumismo y el marketing salvaje, que traerá gratos recuerdos a quienes la hayan disfrutado de niños y que amarán los "abiertos de mente". Doblada al español.






9/11/11

Grave Encounters (2011)

Otro falso documental que se aprovecha de los fantasmas de mal carácter. ¿Por qué ver entonces algo que prometía ser una copia de copia de otra copia? La razón estuvo en el trailer, que me impactó sobre todo por una transformación que ocurre cerca del final y que pueden ver sobre el final de esta entrada. Dejando que cayera la noche decidí darle una oportunidad y esperar que me hiciera saltar del asiento.

Los integrantes de un programa televisivo de cazafantasmas se interna en un psiquiátrico abandonado con el objeto de captar fenómenos paranormales. Instalan cámaras en cada piso y realizan psicofonías sin obtener resultados positivos. Cuando la noche termina y comienzan a juntar los instrumentos, el terror se desata y los espíritus de los locos que una vez habitaran el lugar salen a hacer de las suyas.


Los primeros treinta y picos de minutos están muy bien desarrollados. Mientras recogen testimonios de la gente que trabaja en el lugar haciendo mantenimiento, nos damos cuenta que los integrantes del equipo son unos estafadores. No dudan en pagar a cambio de falsos testimonios ni actuar para la cámara. Tal como seguramente sucede en todos los programas de este tipo y que podemos ver, cada vez más seguido, en los canales de documentales y variedades.

La humorada se termina cuando quedan encerrados por propia petición, y la oscuridad se apodera de los lúgubres pasillos. Es imposible no sentir incomodidad y hasta miedo mientras recorren el enorme edificio abandonado sólo con las luces de las linternas, sin saber lo que puede aguardar tras las puertas entreabiertas. Una buena entrada en clima que nos prepara para lo peor.

Pero como ocurre en todos los ámbitos de la vida, si las previas se extienden demasiado, corremos el riesgo de echar a perder lo que está por venir. Y eso es lo que ocurre en esta película. Recién a la hora, luego de tímidos indicios, llega el primer susto fuerte. Y el espectador, que ya está medio cansado de tanto pasillo en penumbras y poca acción, lo recibe un poco adormecido.

Lo que sigue tampoco ayuda a mejorar el panorama. Las situaciones elegidas para asustar son tan comunes y tan poco impactantes, que hasta el fantástico escenario deja de sobrecoger. Para colmo el final está tan estirado que pedimos por favor a los espíritus que eliminen rápido a los sobrevivientes, así la película acaba de una vez.


Con toques de Actividad Paranormal y Silent Hill, los directores se embarcaron en un proyecto que no supieron manejar y que se desinfla antes de lo previsto. Una pena.



¡ASÍ SÍ!: Muy buenos primeros cuarenta minutos, cargados de burlas a los programas de cazafantasmas y un primer recorrido nocturno al hospital abandonado que asusta. Interesante la transformación de la muchacha en la esquina del cuarto.


¡ASÍ NO!: Los directores (The Vicious Brothers) no saben cómo resolver una película de terror y la llenan de sustos simples y caminatas aburridas.